Vivir en el campo, toda una filosofía de vida

Ponle puertas al campo

Dice el refrán “no se le pueden poner puertas al campo”, pero lo cierto es que cada vez más personas las están poniendo. Vivimos un repunte muy pronunciado en la demanda de las viviendas que se encuentran en la naturaleza.

Los centros comerciales y grandes superficies sufren un pronunciado retranqueo en E.E.U.U y en Europa, los centros urbanos y las calles retoman poco a poco un puesto preferente en lo que a comercio se refiere, la ecología y el reciclaje cada vez calan más en la arquitectura, los vehículos híbridos empiezan a tomar importantes posiciones en ventas, esto hace que nos preguntemos ¿Empiezan a cambiar nuestros valores? ¿Nuestros gustos? ¿Nuestras prioridades?

 

Las viviendas rurales también se abren camino entre las elecciones y preferencias a la hora de elegir una vivienda. No es una simple cuestión de ubicación, porque el vivir en el campo rodeado de naturaleza no es solamente un modo de vida, es algo más profundo, también es una filosofía. Vivir en el campo implica tranquilidad, paz, relaciones cercanas, contacto con lo natural, salud, trabajo, responsabilidad, en definitiva una serie de cuestiones que pueden añadirnos valores positivos a nosotros, a nuestros hijos, familias y en general a nuestras vidas.

Tenemos la gran ventaja de vivir dónde vivimos, en una comunidad en la que todo se encuentra en relativa cercanía. Por ejemplo, podemos encontrarnos en plena naturaleza apenas abandonemos el casco urbano de Pamplona, consiguiendo convertir en pequeños paraísos los pueblos cercanos a la cuenca, lugares que se encuentran a un cuarto de hora, o menos, de las ventajas que nos puede ofrecer la urbe.

Por lo general, la arquitectura rural ocupa un lugar preferente en lo que a calidades de construcción se refiere. Las viviendas que se han diseñado para ser construidas en estos entornos suelen tener como base el “capricho” y no han escatimado en materiales ni excelencia en los diferentes acabados.

Sobre todo las auto promocionadas, en las que el propietario ha participado desde el primer momento en todas las decisiones constructivas para crear la casa que siempre había soñado.

En su mayoría son casas construidas para sobrevivirnos a nosotros y a unas cuantas generaciones que nos sigan.

Si tienes la suerte de poder adquirir una de estas viviendas en el mercado de segunda mano, seguro estás haciendo un buen negocio, porque con toda seguridad, el coste de construcción de cualquiera de ellas superará el precio en el que la vas a comprar.

Casas basadas en una arquitectura clásica en relación al entorno, sorprenden en su interior con un radical diseño, creando viviendas únicas. Distintos estilos que convergen en una misma idea común, el vivir bajo esa filosofía que, día a día, va forjando nuestro estilo y ritmo de vida hacia una envolvente sensación, la que nos ofrece el haber tomado la decisión de colocar nuestra puerta en el campo.

¿Te apetece una vida así?

Una vida con todas las ventajas que te ofrece la naturaleza es posible. Te enseñamos las mejores viviendas en el campo para que disfrutes de la paz y la tranquilidad que no encuentras en la ciudad.